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cliente – diseñador

La mejor receta para el éxito en cualquier relación social —sea noviazgo, matrimonio, sociedad, grupo, etc.—es contar con una clara comunicación,…



La mejor receta para el éxito en cualquier relación social —sea noviazgo, matrimonio, sociedad, grupo, etc.—es contar con una clara comunicación, entendimiento, pero sobre todo CONFIANZA. Las mejores soluciones en diseño, campañas de publicidad o cualquier otro proyecto importante, con impacto en las finanzas de cualquier empresa, se han logrado estableciendo un perfecto equilibrio entre CLIENTE-DISEÑADOR.

Todo mundo dentro de los negocios recalca y recalca “El cliente siempre tiene al razón“. Sin embargo, en la actualidad dentro del ámbito del diseño gráfico, publicidad o mercadotecnia -y hasta en cualquier otra área- quizá esto NO sea del todo aplicable. Inclusive, confesamos que muchas veces preferiríamos cambiar ese paradigma a “El cliente siempre pierde la razón“. Sin intenciones de ofender a los tan preciados CLIENTES que todo negocio necesita, pero es fundamental cambiar de puntos de vista y contar con una mente abierta al desarrollar cualquier acción que beneficie a nuestras empresas. Los tiempos actuales, globalizados, lo demandan.

Pero, ¿Por qué hacer tan absurda afirmación con respecto al cliente?

diseño gráfico

Pues es de común denominador que son muchas las veces en que la relación CLIENTE-DISEÑADOR se ve afectada de manera seria. Cuando no existe un compromiso de trabajo mutuo; cuando la confianza en el potencial del diseñador es nula; cuando existe un conflicto de egos entre ambas partes; cuando NO se valora el trabajo que es realizado; y podríamos seguir enumerando muchas más, pero la realidad es que pretendemos ofrecer soluciones en lugar de quejas. Así que es importante, y sinceramente conveniente, prestar atención a los siguientes puntos:

1.

Cuando se busca la asesoría y servicio de un profesional, es básico contar antes YA con un grado aceptable de confianza. Es decir, NO sería lógico acudir al peluquero y decirle como cortarnos el cabello;  o llegar con el chef e indicarle como preparar la comida.

2.

Hay que ser SIEMPRE empáticos y considerar el punto de vista, recepción y agrado del consumidor o el mercado, NO el de uno mismo. El hecho de que nos guste determinado color, forma o elemento, no significa que al consumidor final también, y terminamos con la misma sentencia de siempre “Es que al jefe le gusta ese color”.

3.

Es fundamental establecer relaciones GANAR-GANAR con el cliente. El trabajo en equipo busca convertir simples soluciones en SOLUCIONES EXTRAORDINARIAS, con el que se obtienen grandes beneficios para todas las partes. Cada parte es experta en lo que hace, además que debe existir un respeto y comunicación coherente y bien establecido.

4.

Si en cualquier momento del proceso de trabajo existe una inconformidad o roce entre CLIENTE-DISEÑADOR, lo ideal es llegar a un acuerdo. En caso de no ser conseguido, lo mejor es NO proseguir con la relación, recomendar al cliente con algún otro profesional en cuestión y evitar terminar con un mal trabajo, que a final de cuentas no ayuda a ninguna de las partes.

5.

Evitar el choque de EGOS, pues nublan el camino y opacan los objetivos. Pues hay que recordar que la misión de todo diseñador es guiar y asesorar al cliente  mediante nuestra experiencia y herramientas, NO imponer de manera egoísta nuestro parecer y vice versa.

A final de cuentas, podríamos seguir enumerando más y más puntos, pero todos llevan a lo mismo: “Las relaciones claras, honestas y llenas de confianza son las que reproducen los mejores resultados”, así que “zapatero a tus zapatos” tanto para el CLIENTE como al DISEÑADOR.